Mirando hacia atrás a los días de nuestra
niñez, me doy cuenta de que muchos de los que nacimos a fines de los 80 fuimos una
generación que creció en sus primeros días viendo anime sin saberlo, y no hablo
por series como Sailor Moon o Dragon Ball Z, que fueron estrenadas en
Chile en la segunda mitad de los 90, sino de series que se emitían en la
primera mitad de la mencionada década, en programas como Pipiripao o en
espacios en la mañana en canales como Megavisión. Estos eran los tiempos antes de que invadieran la
parrilla programática con toda esa basura de programas llamados matinales.
Volviendo a lo que nos convoca, era un verdadero placer esa época, porque daban
muchísimas series, en especial adaptaciones de libros como lo eran Heidi, Remi o La Abeja Maya, los
cuales gozan de mucho éxito y cariño por parte del público hasta el día de hoy.
La serie que veremos hoy es Moomin, la cual es la versión de 1990
(existen dos versiones anteriores, de 1968 y 1972), la cual se transmitió en
UCV. Antes de empezar, hay que comentar que los Moomin nacieron de la mente de la escritora finlandesa Tove Jansson (1914-2001), en la novela Kometjakten (El
viaje de la cometa), escrita en 1939 y publicada en 1945. Debido
al éxito de esta novela, estos trolls de apariencia bonachona y naturaleza gentil
y educada continuaron apareciendo en futuros trabajos.
(Tove Jansson y los Moomin)
Este anime cuenta con 104
episodios, con 3 temporadas de 26 capítulos (muchos de estos adaptados de
distintos cuentos y otros episodios sirven para conectar historias o presentar
personajes que aparecerán después) y una secuela (Tanoshii Moomin ikka: Bouken Nikki) estrenada en 1991 con los 26
episodios restantes.
¿Vale la pena ver Moomin? Sí, es una serie que vale la
pena ver. Partiendo por el maravilloso diseño de personajes y su animación,
sacado de un libro de cuentos (bueno, eso ya nos quedo claro).
A pesar de ser una serie
dirigida al público infantil, trata distintas temáticas que tienen un trasfondo
más complejo. Esto es algo que se ve mucho en los libros e historias que
escribió Jansson, como el cuidado de la naturaleza, la amistad y el respeto, y
como son tan importantes en el diario vivir de estos simpáticos personajes.
También la independencia y la
libertad personal son temas muy importantes que se pueden apreciar especialmente en
Snufkin, que a pesar de querer mucho
a su amigo Moomin, prefiere
viajar hacia el sur con la llegada del invierno, argumentando que quiere estar
solo. Pero no confundan: la búsqueda de espacios personales no es igual a la
soledad, porque a pesar de esto, cuando es necesario pasar tiempo con alguien,
esto ocurre.
Otro punto muy importante que
se debe destacar es, sin duda, sus personajes. Estos son entrañables y es muy difícil
no tomarles aprecio; en especial Snufkin,
quien siempre es genial cuando tiene participación.
Y por último, pero no menos
importante, es que muchos episodios destacan por su emocionalidad, lo cual a
veces te sorprende de golpe, y eso es bastante bueno.
Para finalizar, Moomin es una serie que pasa la prueba
del tiempo. Puedes haberla visto hace más de 20 años y puedes volver a verla el
día de hoy, y te vas a encontrar con una serie fresca, relajada y muy
entretenida. Esa es una gracia que tienen los cuentos: pasan los años, pero no
se pierde la magia que tienen, y, siendo honestos, estos grandiosos personajes
nacidos hace más de 60 años tienen todo lo necesario para seguir deleitando a
grandes y pequeños por quien sabe cuántos años más.
Escrito por Sorlac.









